Caso # 1
Lauren estudia en el liceo de San Pablo de Heredia, tan solo tiene 13 años de edad. Es una joven muy sonriente y espontánea, con la vitalidad de una joven de su edad. Estas características de su personalidad hacían que Lauren conversara bastante con sus compañeras de clase y de alguna manera, estas amistades influían para que Lauren se escapara de algunas clases en el colegio. Su padre, preocupado por su rendimiento académico, acudió a la institución para enterarse de la situación de su hija. Cuándo el padre de Lauren llega al colegio, se dirige a la oficina del equipo de orientación donde también se encuentra en ese momento una representante de FUNDESER. Entre las orientadoras y FUNDESER se le brindó consejos al padre de Lauren para que no la retire del colegio, ya que éste al enterarse del bajo rendimiento de su hija y el alto ausentismo que presentaba, estaba completamente decidido a que Lauren se dedicara a ayudarle a su madre en las labores domésticas.
Conversando con Lauren ella expresa: “Yo quiero cambiar, yo sé que a mí esas amistades no me convienen… yo no quiero que mi papá me saque de estudiar, por eso yo me voy a esforzar para mejorar las notas” Con la ayuda de Kattia, colaboradora de FUNDESER, Lauren poco a poco fue demostrando que querer es poder, no solo en sus notas, sino también en el comportamiento dentro del aula, y ha contralado sus impulsos en ocasiones en las que ha tenido diferencias con sus compañeros.
Ella menciona que hablar con Kattia y poner en práctica los consejos le ha ayudado a mejorar su conducta. Cada vez que ocurre alguna discusión con sus compañeras ella recuerda las palabras de sus consejeras, y hace un esfuerzo para controlarse y que la situación no pase a más.
Hoy en día Lauren solamente debe una materia de sétimo y adelanta el octavo año. Ella es un caso que ejemplifica la importancia de poseer padres preocupados pero sobre todo, la disposición y la voluntad para mejorar sus puntos débiles.
Caso # 2
Heidy es una joven que a sus 6 años de edad quedó huérfana de madre por lo que tuvo que convivir con su hermana, su abuelita y un tío desde muy pequeña. Lamentablemente las circunstancias difíciles no acaban allí para Heidy: su padre no la reconoció a ella ni a su hermana. Todas estas circunstancias han hecho que su carácter sea fuerte, a veces tiende a aislarse un poco de sus compañeras y mantiene constantes discusiones con su hermana un año mayor que ella.
Cuando cursaba el sétimo año en el Liceo Mario Vindas Salazar, fue escogida para formar parte del programa de FUNDESER, no solo por su historia sino también por su rendimiento académico que en ese momento era bajo. Durante todo el año se le brindó acompañamiento y constantemente se le motivó a seguir adelante y a hacer un esfuerzo para mantener una buena relación con su hermana.
A pesar de todas las circunstancias que ha atravesado en su vida, su motivación para seguir adelante nunca desapareció y aunque no fue fácil para ella, logró pasar el año.
Hoy en día es una estudiante de quinto año que a lo largo de los años ha atravesado momentos difíciles, ya que hace dos años falleció su abuelita quién fue para ella un pilar fundamental en su vida. A pesar de esto, ha logrado mantener su integridad y continuar con sus metas personales y profesionales.
Lucía
Lucía tiene 13 años y está cursando el sétimo año en el Liceo Carlos Pascua Zúñiga en San Rafael de Heredia. Entre sus actividades disfruta mucho hacer pulseras. Al preguntarle sobre su futuro se visualiza siendo maestra de educación especial.
Para ella el colegio es importante, sin embargo el que su papá tome licor la distrae de sus estudios, y este escenario se ha mantenido desde que ella nació. Su padre se ha internado varias veces debido a su enfermedad pero siempre abandona antes de terminar el tratamiento. La estudiante vive con él, su mamá y una hermana menor. En la historia familiar, tanto materna como paterna, ha habido otros casos de alcoholismo.
Lucía se siente enojada con la situación de su casa, y eso la desmotivó en el colegio, bajando sus notas y teniendo algunos comportamientos inapropiados.
Inició el proceso con FUNDESER a mediados del 2008, y durante el acompañamiento fue aprendiendo a hablar de sus sentimientos y a expresarlos de formas más saludables para no caer en ciertas actitudes negativas, ni dañarse a sí misma.
La experiencia con la colaboradora de FUNDESER ha sido positiva, al ir teniéndole más confianza poco a poco pudo sincerarse, hablarle de sus problemas en su casa, en el colegio, y esta le brindó su apoyo y la motivó para terminar el año.
Actualmente (2009), se encuentra en octavo y agradece la ayuda de FUNDESER.
Milena
Milena estudia en el Liceo Carlos Pascua en San Rafael de Heredia, está cursando sétimo año. Inició su proceso con FUNDESER en el 2008, luego de que su mamá conversó con una representante de la fundación, por estar preocupada al ver que su hija no estudiaba. Al conversar con Milena, relata con lágrimas en los ojos que inglés le cuesta mucho y siente que no entiende anda. Sumado a esto, la angustia que debe exponer ante toda la clase, en esa materia. Después de algunas sesiones de acompañamiento, la joven cuenta que le fue muy bien, que aprobó la materia, que incluso sabia más de lo que la profesora pedía.
El programa de FUNDESER la ayudó a superar sus miedos, a cambiar su actitud, ahora se siente más segura de sí misma, porque se dio cuenta que esforzándose, ella puede superar todos los obstáculos que se le presenten, al igual que como lo hizo con esa materia que la atormentaba.
Hoy en el 2009, cursa octavo año.
María
María tiene 13 años, vive en Heredia, y asiste al Liceo Carlos Pascua en San Rafael de Heredia. Al preguntarle sobre su futuro ella comenta que quiere terminar el colegio, sin embargo comienza su proceso con FUNDESER, durante el 2009, debido a que se ausenta mucho de sus clases y a que le informan al equipo de FUNDESER que se está cortando las muñecas.
Sus padres están separados, su papa está con otra mujer y tiene un hijo con ella. María vive con su mamá.
FUNDESER la ayudó al brindarle un espacio en el cual pudo hablar de su familia, sus amigos, el colegio. Se sintió escuchada, apoyada. Al principio le costó abrirse pero con el paso del tiempo lo fue haciendo hasta que finalmente, su actitud cambió, ahora asiste a sus clases).
En sus propias palabras, nos cuenta como fue la experiencia con FUNDESER: “yo creí que no me iba a ayudar ir a conversar pero al final si me sirvió”.
Caso 1
Mi nombre es Jazmín Zamora Alvarado, tengo 13 años, estudio en el Liceo de Santo Domingo, estoy en sétimo año, arrastro cinco materias (Francés, Inglés, Estudios Sociales, Artes Plásticas y Matemática), adelantando materias de octavo. Vivo en Santo Domingo y Santa Rosa, por el INBIO parque.
Disfruto el estar con mi familia, una de mis actividades favoritas es ver Tele, otra es escuchar música, también me gusta escribir.
Me gustaría ser cirujana, en el futuro me veo como una doctora cirujana muy famosa especialista en cirugía del corazón.
El colegio para mi antes significaba las puertas para el futuro y ahora significa la mejor forma de tener una vida digna.
Inicié mi proceso con FUNDESER el año pasado (2009) cuando me salí por razones económicas. FUNDESER me ha ayudado a ver que hay personas que me pueden ayudar para yo tener un futuro.
Mi experiencia en el programa ha sido bonita porque me ha ayudado a poner más fuerza, más ganas en el Colegio, a creer que se puede luchar contra las dificultades. Una colaboradora de FUNDESER fue a mi casa y habló conmigo, otro día llamó a mi casa y citó a mi mamá al Colegio, mi mamá pidió permiso en el trabajo y fue a hablar con ella y con la orientadora. Entre todas decidimos que yo iba a volver al Liceo a intentar salir adelante.
Además, participé de una visita a una empresa donde un joven trabajador nos contó a varios estudiantes como él salió adelante a pesar de tener pocos recursos económicos, pero con el apoyo de su abuelita lo logró, eso me motivó aún más a seguir adelante.
A partir de que participo en el programa de FUNDESER en mi familia mi mamá no me quiere sacar del Colegio, quiere que yo sea bachiller y luego cumpla mi sueño de ser doctora. En el Liceo de Santo Domingo la Asociación de Padres de Familia me ayudó con el dinero de los pasajes, porque Fundeser habló con la profesora que está en la Asociación, y luego yo fui y hablé también. Los profesores me ayudaron en la reprogramación de los exámenes, también porque FUNDESER habló con el comité de evaluación, la guía y los profes. Yo le pedí a mis compañeros los apuntes de clase, ellos me recibieron muy contentos en el grupo y me prestaron la materia para ponerme al día con los exámenes. Además, al estar en el Colegio contaba con el apoyo de una colaboradora de FUNDESER, la cual conversaba conmigo de vez en cuando motivando a no abandonar las aulas.
Mi forma de ver la vida ha cambiado a partir de mi participación en el acompañamiento de FUNDESER, porque ahora veo que estudiar vale la pena y que si no tengo una carrera no voy a hacer nada en el futuro.
Por eso yo le digo a los que se quieran salir del Colegio: “no se salgan”, “demuestren a sus familiares y profesores que pueden”, “podemos ser alguien en la vida”.
Caso 2
Me llamo Katherine Soto Oviedo, tengo 13 años, estudio en el Liceo de Santo Domingo, estoy en octavo año, “gracias a Dios y a la ayuda que he tenido de FUNDESER”. Vivo en las Quebradas, de Santo Tomás de Santo Domingo.
Disfruto el poder estar con mis amigos, salir, conversar con mis amistades es mi actividad favorita.
En el futuro quiero ser psicóloga, para ayudar a las personas que tienen problemas.
El colegio significaba mucho esfuerzo, algo cansado que, a veces, quería abandonar. Ahora significa la forma de lograr mis metas, tengo que estudiar para poder ser una profesional, ganar dinero y no depender de mi esposo ni nadie para ser feliz.
Inicié mi proceso en FUNDESER en el 2009, cuando mi mamá me quería sacar del Colegio porque ella decía que yo no hacía nada, que era un costo el mandarme al Liceo.
El participar del programa de FUNDESER me ha ayudado mucho porque mi mamá siempre ha peleado mucho conmigo, me pegaba por cada cosa que creía que yo hacía porque le llegaban con chismes. La colaboradora de FUNDESER ha hablado varias veces con ella, también con mi papá por teléfono, a veces sola, otras estando las dos, para poder comprendernos mejor y que además, no me amenazara con sacarme del Colegio, FUNDESER le ha hecho entender que el estudio es un derecho y la única forma de salir adelante.
La colaboradora de FUNDESER aparte de hablar con mis padres, que por ser mayores les cuesta entenderme, yo tengo hermanas de 38 y 32 años, de hecho una de mis sobrinas está también en el Liceo, a ellos les dio material y charlas para manejar los límites de forma adecuada, sin pegarme. Ella me hizo un estudio para ver mis fortalezas y necesidades educativas, y junto con el comité de apoyo, me aprobaron adecuaciones curriculares no significativas, las cuales me permitieron aprobar el año. También, me escuchaba cada vez que yo tenía problemas y me ayudaba a buscar soluciones, a veces, iba hasta dos veces por semana a hablar con ella.
Mi forma de ver la vida ha cambiado bastante, con decirle que antes pensaba que iba a trabajar limpiando casas o de conserje, porque no creía en que podía llegar a ser bachiller, ahora quiero ser profesional y confío en que puedo lograrlo.